Restaurante Carmen de San Miguel

Este post está dedicado a uno de mis lugares preferidos de Granada por muchos motivos. No se trata de recomendar un restaurante sino un concepto  de cocina y casi de vida.

Jorge Matas su cocinero y dueño ha apostado por hacer las cosas  bien y de la forma más sencilla, sin artificios, sin experimentos. Su éxito se basa en su pasión por la cocina, su buen hacer, su apuesta por los productos locales y por recuperar platos de tradición local.

¿Por qué un buen restaurante no puede servir  unas buenas legumbres? Esa debió ser su pregunta y la respuesta fue ofrecer  los mejores platos de cuchara de Granada.  Todo esto sin olvidar platos sofisticados como “Cochinillo confitado a la vainilla con manzana asada, ciruelas al vino dulce y salsa de miel blanca a la canela”. Todo esto confiere una mezcla de tradición e innovación que hace que comer en el Carmen de San Miguel sea una experiencia  inolvidable.

Por si fuera poco Jorge a apostado por productos locales y de producción ecológica siempre que sea posible y ha aprovechado uno de los jardines del restaurante para crear su propia huerta que él mismo cultiva. ¿Se imaginan degustar un gazpacho elaborado por este gran cocinero con tomates recogidos a pocos metros?

Para rematar, el restaurante se encuentra en un lugar privilegiado, junto a las Torres Bermejas a un minuto a pie del bosque de la Alhambra y a diez de su entrada principal,  sobre el antiguo barrio judío ó actual Realejo. Para los que aún no conozcan Granada tengo que decirles que la palabra Carmen define una casa tradicional de Granada y efectivamente se trata de una antigua casa, con un jardín estructurado en terrazas y con unas vistas inmejorables sobre toda la ciudad. Como en una tarjeta postal tenemos a  Sierra Nevada, la Vega, el centro Histórico, la Catedral, Sierra Elvira…

Desde este increíble mirador Jorge nos puede señalar con el dedo de donde vienen  casi todos  los ingredientes de sus platos. Pocos lugares se pueden permitir ese lujo.

De mis conversaciones con Jorge me quedo con su increíble modestia, su pasión por Granada y su gastronomía y  su talla como restaurador.

No pierdan la posibilidad de disfrutar de este lugar y si lo desean déjenos acompañarles en nuestras visitas gastronómicas. Una opción única de combinar una visita a la Alhambra con una degustación de tapas que aprovecharemos para contarles todo lo posible sobre los magníficos productos granadinos con las que se elaboran.

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